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El ascenso del “Cuarto Lugar”

por Elizabeth Weiss

Los millennials buscan algo más que una casa grande o una vida nocturna urbana. En el corazón de la forma de vida que desean los millennials en 2018 existe un fuerte sentido de comunidad, productividad e inspiración.

Tiempo de lectura: 10 min.

Una noche cualquiera entre semana, una millennial residente en Gaithersburg, Maryland, podría ir andando desde su céntrico apartamento a Coastal Flats para ir a tomar algo o comer con sus amigos. Podría quedarse en la terraza del restaurante viendo pasar a la gente, ir a una clase al atardecer en el gimnasio de la esquina, o llevar su computadora portátil y dirigirse a una cafetería para deleitarse con el aroma inspirador de un capuchino y la energía de la gente que habla sobre su próxima gran idea.

Gaithersburg queda cerca de las atracciones de Washington, D.C., un servicio de transporte lleva a los residentes a la estación de metro más cercana; sin embargo, esta ciudad más pequeña tiene un ambiente artístico propio. Entre el hogar, el lago y el agradable centro comercial Rio, los residentes disponen de zonas verdes, mercados agrícolas y la oportunidad de disfrutar de una zona peatonal por la que pueden ir a trabajar o a divertirse.

Es en comunidades como Gaithersburg donde los jóvenes profesionales están optando por la conectividad de un área urbana sin el bullicio abrumador de una gran ciudad o unos alquileres desproporcionados. Es aquí donde vemos una inversión cada vez mayor en espacios donde las personas de entre 18 y 34 años pueden experimentar a la vez la vida laboral, de ocio y comunitaria.

El punto óptimo de la clase creativa

Richard Florida ha dedicado su carrera profesional a entender mejor estas comunidades y espacios en cambio constante. Florida es cofundador y editor general de CityLab, una publicación dedicada a explorar el futuro de las ciudades; es también director de ciudades en el Instituto Martin Prosperity de la Universidad de Toronto y miembro distinguido del Instituto Schack de Bienes Raíces perteneciente a la Universidad de Nueva York. Toda esta experiencia lo hace un verdadero experto en millennials y en las clases de comunidades que este grupo busca.

A través de sus amplios trabajos de investigación y sus obras, Florida ha denominado a este grupo de profesionales con tendencia a romper las normas con un nuevo nombre: “la clase creativa”. Es fácil malinterpretarlos como una clase socioeconómica que solo incluye a los estereotípicos creativos (artistas, actores, bailarines, escritores, músicos), pero la clase creativa, tal y como la describe Florida, abarca a gente de todos los sectores.

El denominador común de la clase creativa es que están enteramente comprometidos con el proceso creativo, cualquiera que sea su sector profesional. La clase creativa cree que su misión, y su deseo, es detectar problemas y resolverlos de una manera innovadora. En los pioneros estudios de Florida se descubrió que esta clase creativa también constituye una fuerza impulsora para el desarrollo económico.

La clave podría estar en los puntos de atracción que cautivan a la clase creativa, un término que Rana Florida, autora de “Upgrade” (y esposa de Richard), describe como el “Cuarto lugar”. Si el primer lugar lo ocupa el hogar; el segundo, el trabajo; y el tercero es la relajación posterior en un pub o bar, el cuarto lugar es el punto donde la gente puede combinar el trabajo y el ocio compartido con otros que intentan aprovechar ese mismo fervor creativo.

Estos puntos de reunión formales e informales están pensados para servir a gente de todas las demografías y generaciones que trabajan en todo tipo de negocios. Los profesionales se reúnen en un lugar común donde pueden intercambiar ideas o simplemente disfrutar del placer de estar en un ambiente compartido.

Asimismo, estos lugares crean la comunidad que muchos millennials tanto anhelan (siempre y cuando cuenten con WiFi, cafeína y cerveza gratis, asientos cómodos y un decorado estéticamente inspirador), porque incluso en un mundo regido y centrado en la tecnología digital, el cuarto lugar revela que mucha gente tiene ansias de conectar de manera más profunda.

Incluso en un mundo regido y centrado en la tecnología digital, el cuarto lugar revela que mucha gente tiene ansias de conectar de manera más profunda.

“Los seres humanos no nacimos para estar aislados socialmente –explica Rana Florida, que también es CEO del Creative Class Group, la empresa de servicios consultivos globales que utiliza la investigación de su marido para informar a las compañías y a las comunidades sobre competitividad económica, tendencias demográficas e innovación cultural–.

La cafetería se ha convertido en el lugar ideal donde vecinos y extraños por igual pueden reunirse y pasar el rato, dialogar, trabajar, sentirse acompañados o simplemente sentarse a ver pasar a la gente”.

Hay personas que hasta están dispuestas a pagar el honorario solicitado para garantizarse un lugar en las comunidades innovadoras e inspiradoras que tanto anhelan, como aquellos que comparten espacios de trabajo en WeWork distribuidos por todo el país.

Según Rana, las demandas de los millennials llevarán a unos espacios más comunales, donde los bares de vinos, los bares para perros, las cafeterías, las oficinas de trabajo compartido y los parques infantiles al aire libre se transformarán en lugares que permitan a la gente juntarse con diversos fines y experiencias. En 2018, cualquier negocio puede transformarse en un cuarto lugar y, según Rana, es necesario que lo hagan para sobrevivir.

“La tienda tradicional necesita agregar un elemento experimental, ya se trate de Williams Sonoma ofreciendo una clase de cocina o Restoration Hardware presentando programas de diseño y decoración –explica Rana–. Cualquier negocio puede transformarse en un cuarto lugar donde la gente desee reunirse”.

O, para el caso, un lugar en donde los millennials deseen trabajar, innovar y crear. Teniendo en cuenta el cuarto lugar, surge una pregunta: ¿los promotores inmobiliarios están trabajando para satisfacer las demandas de los millennials en lo que respecta a cómo desea vivir, trabajar y relajarse esta generación?

Qué están haciendo correctamente los promotores inmobiliarios

Naturalmente, están las comunidades con abundantes ofertas profesionales y culturales que también atraen a los millennials, como Nueva York, Boston, Miami y Washington, D.C., explica Richard Florida. Pero últimamente, los millennials han comenzado a establecerse alrededor de ciudades más pequeñas, como Richmond, Memphis y Gaithersburg.

“Las ciudades de tamaño pequeño a mediano han logrado atraer a los jóvenes talentos gracias a su gran oferta de viviendas asequibles, la singular calidad del lugar y la presencia de organizaciones locales enfocadas a los millennials” –aclara Florida. En Richmond, Virginia, por ejemplo, una organización de ayuda a los jóvenes que quieren comprometerse con la sociedad, llamada Helping Young Professionals Engage (HYPE), ha acertado en la manera de conectar a los residentes millennials con la comunidad empresarial local.

Como parte de su trabajo, Florida identifica ciudades que son candidatas ideales al desarrollo exitoso de comunidades millennial, como Filadelfia y la Ciudad de Jersey. “El flujo de capital de riesgo y nuevas compañías hacia la ciudad de Jersey, junto con su oferta de viviendas asequibles, han atraído a una cantidad de jóvenes profesionales en busca de una alternativa más razonable a Manhattan” –explica. Por supuesto que existen comunidades millennial exitosas, pero hay una importante razón por la que otras muchas no lo son: puede que los promotores inmobiliarios se estén concentrando en los servicios equivocados.

Según Richard Florida: “si bien los jóvenes siguen valorando el espacio, están mucho más interesados en una ubicación cercana a sus oficinas y en el acceso al transporte público y a servicios urbanos como parques, restaurantes, museos y más”. Lugares que, en esencia, dispongan de abundantes cuartos lugares.

“Estas características van de común acuerdo con las comunidades urbanas, que son más densas en población y ofrecen más vecindarios peatonales y de usos múltiples”.

La explicación de Florida es que si los promotores inmobiliarios realmente desean satisfacer los deseos de la comunidad millennial en cuanto a las zonas de usos múltiples, deben destacar la diversidad y las ofertas tecnológicas de los vecindarios circundantes.

“Al fin y al cabo, los jóvenes profesionales gravitan hacia las zonas que dan prioridad a la innovación y al espíritu emprendedor, y que proporcionan un entorno diverso y acogedor para los nuevos residentes –dice–. Estos proyectos de uso múltiple han ido teniendo cada vez más éxito, y no solo en atraer a los millennials, sino también en calificar una ciudad como destino principal de los talentos millennial”.

Así y todo, en vez de agrupar millennials en sus propios enclaves, Florida dice que los promotores inmobiliarios deben ser inteligentes a la hora de fomentar interacciones entre integrantes de esta comunidad y las generaciones anteriores. Hay ciudades como Cleveland, Chicago, Los Ángeles y Nueva York, que han logrado evitar enclaves millennial al ofrecer alojamiento intergeneracional, donde los estudiantes universitarios pueden gozar de un alquiler reducido o nulo mientras viven con ancianos a cambio de que dediquen algo de tiempo a ayudarles.

Richard Florida explica que este tipo de alojamiento alternativo demuestra que los promotores inmobiliarios necesitan diseñar y construir espacios integradores, donde gente de todas las edades pueda reunirse y conectarse.

“Union Market en Washington, D.C., por ejemplo, ofrece instalaciones de usos múltiples y organiza una amplia gama de eventos, foros y actividades que fomentan este tipo de interacciones”.

Quizás esta integración millennial de nuevas maneras de vivir sea, de hecho, un regreso a algo intrínsecamente humano:

los millennials también anhelan un descanso temporal de las exigencias de la tecnología y buscan entornos que posean mucha más profundidad.

Hogar dulce hogar

Las ciudades cambian y crecen año tras año, década tras década, generación tras generación. Algunos promotores inmobiliarios podrán resistirse al cambio de sus fórmulas para satisfacer los caprichos de los millennials; sin embargo, la mayoría de ellos reconoce que atraer y retener a los millennials hacia sus diseños es la clave para su crecimiento económico, según Richard Florida.

“Tanto si tienen reservas como si no, los promotores inmobiliarios no pueden permitirse el lujo de ignorar las demandas de los millennials” –aclara.

Independientemente de si se centran en espacios comunitarios actuales o futuros, el ingrediente clave está en recordar que los espacios públicos brindan a la gente la oportunidad de estar juntos, conectar, reflexionar y entenderse mejor.

Para Florida está claro cuál es el motivo principal de desarrollar urbes en torno a estos tipos de demandas comunitarias.

“Los espacios comunitarios son lugares donde puede reunirse un diverso grupo de personas, más allá de su clase socioeconómica, raza, etnia y edad –dice Richard–. Estos espacios pueden convertirse en conectores universales, ya que ayudan a eliminar las barreras del aislamiento y crean una mayor sensación de comunidad. La construcción de más espacios públicos comunitarios es de vital importancia para fomentar una mayor prosperidad integradora en nuestras comunidades”.