6 preguntas

6 preguntas sobre la inteligencia emocional con el psicólogo Daniel Goleman

por Rebecca Dalzell

El psicólogo y autor Daniel Goleman, quien popularizó el concepto de inteligencia emocional, sostuvo que las habilidades sociales son tan valiosas como la inteligencia académica y cambió la forma en que medimos la capacidad de liderazgo.

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Cuando el psicólogo Daniel Goleman publicó su libro “Inteligencia emocional” en 1995, destruyó la noción del cociente intelectual, el CI, como el principal indicador del éxito. Mientras las pruebas de CI miden su capacidad de aprender, evalúan la memoria a corto plazo, el pensamiento analítico, las habilidades matemáticas y el reconocimiento espacial, la inteligencia emocional hace referencia a la habilidad de reconocer y manejar los sentimientos.

En “Inteligencia emocional”, Goleman mantiene que los estudiantes de colegio deberían enfocarse en el conocimiento de uno mismo, la autogestión, la empatía y las habilidades sociales, elementos que constituyen los pilares de la inteligencia emocional. Goleman dijo que estas son las herramientas que ayudarán a los niños a prosperar más adelante en la vida.

Desde entonces, el concepto de inteligencia emocional tomó vida propia. Los distritos escolares, incluidos los de Los Ángeles y Chicago, han incorporado en sus planes de estudio el aprendizaje emocional y social. Los gerentes de contratación seleccionan a los candidatos por su inteligencia emocional, los coaches profesionales enseñan a los ejecutivos a mejorar el autocontrol, la escucha activa y las habilidades de persuasión, que son fundamentales para la inteligencia emocional.

Y aunque la inteligencia emocional es más subjetiva y, por lo tanto, más difícil de medir que el CI, Goleman y su colega Richard Boyatzis desarrollaron en 1998 una herramienta de evaluación profesional de 360 grados, el Inventario de Competencias Emocionales y Sociales, para profesionales y coaches de RRHH.

Hoy, Goleman, autor de más de una docena de libros, continúa escribiendo y dando charlas sobre este tema. (Recientemente comenzó un programa de certificación para coaches de inteligencia emocional a través de Key Step Media y en otoño de 2018 lanzará un curso en línea para el público general. Hablamos con Goleman sobre por qué es importante la inteligencia emocional y cómo se puede mejorar.

Su libro “Inteligencia emocional” estuvo en la lista de éxitos de ventas durante un año y medio. ¿Por qué le parece que atrajo tanto a la gente?

Creo que el concepto de inteligencia emocional era algo con lo que todo el mundo estaba familiarizado sin saberlo. Lo conocían de forma intuitiva, pero no tenían palabras para definirlo. Tal vez conocían a algún chico en la escuela secundaria que terminó siendo un líder en una empresa, pero no era tan bueno académicamente, y el libro los ayudó a darse cuenta: “¡Ah, es porque tenía inteligencia emocional! La inteligencia emocional es una de esas cosas que se ven inmediatamente cuando alguien las indica.

¿Cómo ha evolucionado la conversación sobre la inteligencia emocional en los últimos 20 años?

Cuando escribí ese libro, la gente me decía que no podía usar la palabra “emoción” en los negocios. Eso fue hace 23 años. Ahora todos dicen que necesitamos que nuestros líderes tengan inteligencia emocional. Se ha convertido en una norma.

Las compañías buscan gente que tenga inteligencia emocional. Si miramos los estudios internos de una compañía, denominados modelos de competencia, encontramos que cuanto más alto se asciende en la jerarquía, más importantes son las habilidades de inteligencia emocional. Esto es lo que hace que la gente sea muy eficiente.

¿Por qué una gran inteligencia emocional está correlacionada con la capacidad de liderazgo?

Un líder con gran conciencia de sí mismo es capaz de articular una visión compartida que inspire y motive a la gente. Un líder que tiene buena autogestión puede trabajar para cumplir metas y no permitir que los contratiempos lo detengan.

Puede controlar sus propias emociones para no perder los estribos con la gente; se mantiene positivo y enmarca todo lo que sucede de tal manera que hace que la gente se sienta esperanzada y con ganas de seguir adelante. Los líderes con empatía pueden sintonizar con las personas y saber cómo está respondiendo su equipo a lo que sea que esté sucediendo. Son capaces de inspirar, abordar conflictos y articular esa visión compartida de una manera que movilice a la gente. Influyen en todo el mundo de forma correcta, en la dirección correcta.

 

Un líder con gran conciencia de sí mismo es capaz de articular una visión compartida que inspire y motive a la gente.

¿No son innatas algunas de estas habilidades?

Esa es una vieja suposición. Ahora, los neurocientíficos saben que la forma de educar a un niño, lo que aprende de otros niños, en la escuela y en la vida cambia los circuitos cerebrales. Cambia lo que los genes activan. Cualquier comportamiento humano es en parte genético, pero también es principalmente ambiental.

¿Cómo afectaron las nuevas investigaciones sobre el cerebro a lo que se sabe de la inteligencia emocional?

Acabo de escribir el libro “Rasgos alterados” con Richard J. Davidson que reúne treinta años de investigación sobre meditación y entrenamiento de la mente, esencialmente, el buen estado mental. Este estudio demuestra que los esfuerzos constantes para manejar las emociones realmente fortalecen los circuitos que hacen ese trabajo.

Un principio llamado neuroplasticidad sostiene que cuanto más se ejercita la función mental, más se fortalece su circuito subyacente de apoyo. Es como ir al gimnasio y levantar pesas. Cada repetición hace que los músculos se vuelvan más fuertes. Cambiar un hábito, como trabajar para controlar el enojo, también tiene un efecto en el cerebro.

¿Cómo puede la gente mejorar su inteligencia emocional?

El coaching es probablemente la mejor forma, porque cada uno de nosotros tiene distintas fortalezas y debilidades. Un coach puede ayudarlo a concentrarse en las debilidades y trabajar con usted para mejorarlo. Si no va a trabajar con un coach, encuentre personas que lo conozcan bien, en cuyas opiniones pueda confiar y que puedan ser sinceros con usted.

Esto le hará darse cuenta: “Bueno, hablé con varias personas y todas mencionaron X. Por lo tanto, supongo que debo trabajar en ello”. Entonces debe desarrollar un plan de aprendizaje para encontrar una nueva manera de hacerlo mejor. A continuación tiene un contrato con usted mismo para hacerlo así en cada oportunidad que se presente de forma natural.

Digamos que su hábito negativo es no escuchar a sus hijos o colegas, los interrumpe y controla la conversación. Si va a cambiar eso para ser un mejor oyente, tiene que ser consciente de que lo está haciendo y tener algo mejor para reemplazarlo. Debe practicar esta nueva forma. Podría ser hacer una pausa y escuchar a la persona, algo que supondría un gran cambio de sus hábitos. Pero producirá un cambio en el cerebro.

Manténgalo durante tres y seis meses hasta que le salga automáticamente. Si no necesita pensarlo, significa que es la nueva opción predeterminada del cerebro.