Inspiración TED

Las sorprendentes historias que hay detrás de los inventos ingeniosos

Por Tom Roston

La inspiración para algunas de nuestras herramientas cotidianas más prácticas no ha surgido de la mente brillante de un inventor, sino de una persona ingeniosa que intentaba resolver un problema cotidiano. Nuestro primer artículo sobre la inspiración TED analiza en profundidad los inventos inspirados por la capacidad de reinventarse.

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Cuando Pagan Kennedy estaba escribiendo su columna sobre innovación para The New York Times Magazine, ella y su editor buscaban interesantes descubrimientos u objectos. Después, ella haría indagaciones para averiguar cómo habían sido creados y por quién. “Empecé a darme cuenta de que muchas de las ideas no procedían de inventores profesionales o clases de ingeniería”, señala Kennedy. “Venían de personas que tenían un problema que necesitaba de una solución muy particular.” Kennedy ha recopilado algunas de estas singulares historias en su libro Inventology: How We Dream Up Things That Change the World. Pedimos a Kennedy que seleccionara algunos de los rasgos y condiciones fundamentales que llevan a una creatividad brillante.

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Un dolor de espalda o una molestia en las cervicales puede impulsarte a algo grande.

Jake Stap lo pasaba fatal intentando convencer a los niños de que recogieran las pelotas de tenis en los cursos de verano que organizaba en Wisconsin en los años 60. Al final tenía que hacerlo él, y su espalda se resentía. Estaba desesperado. Tenía que resolver el problema. “Una de las claves del invento de Stap fue que la frustración que sentía duro por mucho tiempo”, apunta Kennedy. “Si es breve, una solución a medias bastaría. Pero el miedo al siguiente verano le obligó a pensar en algo más a largo plazo.” Stap colocó una pelota de tenis en el asiento del pasajero de su vehículo y se pasó el invierno mirándola, jugando con ella y considerando soluciones al problema, incluido un brazo retráctil, hasta que se le ocurrió la idea de la cesta metálica recogepelotas de tenis que hoy vemos en todas partes. De forma similar, Bernard Sadow, un ejecutivo de una empresa de equipajes, se movía con dificultad por un aeropuerto a principios de los 70 cargando dos maletas. Observó que los trabajadores del aeropuerto empujaban una máquina en un carrito, lo que le dio la idea de que podría aligerar la carga poniendo ruedas en sus maletas. Pero esta solución, una especie de correa para tirar de la maleta, resultaba algo incómoda, especialmente a la hora de doblar una esquina. Una década más tarde, al piloto Robert Plath, que también pasaba mucho tiempo resoplando con sus maletas por los aeropuertos, se le ocurrió una solución mejor: ruedas en un extremo de la maleta y un asa rígida que pudiese extenderse.

Con una mentalidad abierta es posible tropezar con una idea brillante.

En su libro, Kennedy cita un estudio que concluyó que más del 50% de los titulares de patentes debían su invento a un evento fortuito. En otras palabras, los inventores no pretendían crear lo que acabaron creando. Pero como estaban abiertos a todo lo que sucedía a su alrededor, realizaron grandes descubrimientos. A principios de los 80, el ingeniero de la NASA Lonnie Johnson probaba si una bomba de calor podría utilizar agua en vez de freón, y probando una boquilla observó que proyectaba agua de forma “caricaturesca”, lo que le recordaba a una pistola de agua de juguete. Se acababa de inventar la metralleta de agua.

El amor lo conquista todo.

Kennedy concluyó que la pasión era un componente clave en los descubrimientos hechos por Stap, Johnson y otros inventores. “Se enamoran de la idea. Y ese amor es lo que hace que sigan intentándolo”, afirma. A menudo, un descubrimiento se convierte en una especie de atracción de la que el inventor presume ante sus amigos. “No lo consideran trabajo. en las posibilidades y están motivados”, lo cual les impulsa a seguir por el arduo proceso de desarrollo y, finalmente, hasta la constatación de un descubrimiento.

Ningún inventor está aislado.

Kennedy descubrió que un ingrediente esencial para muchos inventos es que surgen de la comunicación con una comunidad. El inventor profesional Dick Belanger tenía un cuaderno titulado “El libro de las ideas tontas de Dick”, con inventos como un espejo de baño antivaho, un inflador de pelotas de tenis y una hamburguesa con forma de perrito caliente. Presentaba sus ideas a amigos y familiares. Con el tiempo, esto le llevó al desarrollo de la idea de un vaso antiderrame para bebés, con una válvula de vacío de aire para que el agua no se saliera. Otros padres le ayudaron a perfeccionar el diseño de este ingenioso vaso. “Para Belanger, las opiniones de los demás eran muy importantes, ya que le ayudaban a evitar ideas que estaban condenadas a fracasar o esfumarse”, señala Kennedy.

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Ahora es más fácil que nunca fabricar un nuevo producto.

Vivimos en una época en la que las barreras a la innovación están desapareciendo. “Ahora tenemos más herramientas para inventar en los teléfonos que los ingenieros de Bell Labs en los 60”, afirma Kennedy. La ciudad industrial china de Shenzhen se ha convertido en un centro accesible donde los inventores pueden encontrar fábricas preparadas para producir dispositivos electrónicos y objetos, como todas las variaciones posibles del palo para selfies. Con las impresoras 3D es asequible hacer prototipos. Y ahora más que nunca, los fabricantes y las fábricas emergentes de todo el mundo, están motivados para trabajar con particulares y pequeñas empresas que pueden obtener financiación mediante la microfinanciación clectiva (crowdfunding) y el capital de riesgo. “Antes, mi trabajo era muy duro”, confesó a Kennedy el inventor independiente Chris Hawker. En los 90, cuando Hawker trabajaba en una rasqueta de algas para acuarios, pasaba días buscando fábricas, anotando sus números de teléfono y llamándoles. Ahora, dice, “entro en Alibaba, busco artículos en Wikipedia y en unos minutos hablo con gente para averiguar dónde puedo comprar componentes y piezas.” “La invención se está reinventando”, afirma Kennedy.

En Marriott Hotels, todo lo que hacemos se guía por el principio de que los viajes amplían la mente y fomentan un pensamiento creativo. Por eso nos hemos asociado con TED, el mejor equipo en lo referente a la difusión de ideas que cambian el mundo. Aquí compartimos las mejores ideas mediante artículos y vídeos que invitan a la reflexión para despertar la creatividad de los viajeros e inspirar nuevas perspectivas.

Vuja De es cuando miras a algo que has vito muchas veces y de repente lo ves con una nueva persperctiva.”

Adam Grant