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Detrás del ambicioso plan de Waze para acabar con los atascos de tráfico

por Cara Cannella

Waze revolucionó la forma de viajar en automóvil a través del crowdsourcing. Ahora, con el respaldo de Google, esta aplicación está añadiendo nuevas e innovadoras funciones con el objetivo de acabar para siempre con los atascos de tráfico.

Tiempo de lectura: 8 minutos

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A mediados de la década del 2000, la novia de Ehud Shabtai, cofundador de Waze Mobile, le hizo un regalo de última tecnología: un GPS.

Se suponía que este caro aparato era un dispositivo útil. Pero nada más al sacarlo de la caja ya estaba desfasado y funcionaba mal.

Shabtai, que desde hacía tiempo era un fanático del código abierto y tenía una licenciatura en ciencias informáticas y filosofía de la universidad de Tel Aviv, se puso instintivamente a reinventarlo. En su opinión la pantalla del GPS debería reflejar mejor los cambios infraestructurales de la región.

¿Cuál fue la solución de Shabtai? Crear una aplicación, uniéndose así a la élite de empresarios innovadores de cuyas ideas se hacía eco todo el mundo. Con 80 millones de usuarios mensuales activos a nivel global y casi 400.000 superusuarios que operan de forma muy parecida a los editores voluntarios de Wikipedia (editando mapas en lugar de palabras), Waze Mobile ya no es la curiosa empresa emergente de un programador advenedizo, sino un método revolucionario de viajar que llamó la atención de un gigante tecnológico.

En 2013 Google compró la empresa por más de 1.000 millones de USD, la mayor parte del valor de Waze procede del alto grado de implicación de sus usuarios. A diferencia de las aplicaciones de navegación tradicionales que se limitan a dictar indicaciones, Waze pide a sus usuarios que avisen si se encuentran con algún accidente, retención o cualquier otra circunstancia en la carretera en tiempo real para que los demás usuarios puedan evitar el tráfico usando una ruta alternativa. La participación se incentiva equiparándolo a un juego: los usuarios pueden ganar puntos, insignias y otras recompensas a la vez que escuchan divertidas variaciones en el audio de navegación (por ejemplo, con la voz de Morgan Freeman).

El objetivo del método de Waze basado en el crowdsourcing y centrado en el usuario es muy ambicioso: no se trata solo de evitar el tráfico, si no de acabar para siempre con los atascos. Y no es una idea tan loca como suena. Gracias a los cambios en el sector del transporte, que ahora está listo para integrar innovaciones, y el respaldo de Google, Waze está hallando nuevas formas de aprovechar su fiel y activa clientela para hacer realidad esa visión, incluido un plan para poner de moda el uso compartido de los vehículos.

ADN democrático

Lo que está claro es que los problemas de tráfico afectan a todas las ciudades y conductores del mundo. Todos los años los conductores de Estados Unidos gasta  1.200 USD en combustible y valioso tiempo sentados en atascos de tráfico según un reciente estudio. Es un problema que todo el mundo quiere resolver y que hace que muchas compañías tecnologías y automovilísticas inviertan millones en todo tipo de ideas, desde navegación hasta compartir vehículos o automóviles sin conductores.

Waze hace ya tiempo que les lleva la delantera sigilosamente. En 2013, cuando Waze no era más que un pequeño negocio de cartografía digital con recursos limitados, tenía algo de lo que carecían Google Maps y otros competidores: una mejor orientación por GPS gracias a su flujo de información sobre el tráfico en tiempo real procedente de sus usuarios.

Estos usuarios eran la piedra angular del plan de Shabtai para resolver el «torpe» hardware de su dispositivo GPS: basó la aplicación en un software que podía ser actualizado constantemente por cualquier persona.

«Eso por sí mismo ya era un concepto verdaderamente innovador, desarrollar un programa alojado en la nube, que puede descargarse en un teléfono inteligente y hacerse increíblemente viral, creciendo muy rápidamente», explica Julie Mossler, directora de marca global y marketing de Waze. Como disponíamos de esta comunidad de editores voluntarios de los mapas, pudimos expandirnos por todo el mundo desde Israel sin tener que abrir oficinas ni contratar a muchos empleados. Esa fue la clave de nuestro éxito con un presupuesto inicial limitado.

Un valor clave para Waze es que lo puede utilizar cualquier conductor, independientemente de su nivel económico o mercado, lo único que necesitan es tener un teléfono inteligente.

«Todo el mundo puede ser un editor. Tan solo se tarda cinco minutos en ver los videos de [instructional] YouTube y comenzar a editar los mapas en un radio de uno o dos kilómetros desde su propia casa», prosigue. «Cualquier persona puede influir en el lugar donde vive.»

Estos editores voluntarios se toman su papel muy en serio, se pasan horas actualizando obsesivamente la información de los mapas para ayudar a sus compañeros de armas en la carretera. Este método viral de crowdsourcing para la navegación por carretera se ha ampliado a otras ideas para acabar con los problemas de tráfico, llevando a la compañía a implementar otra nueva aplicación Waze Carpool en California y Brasil.

El futuro está en compartir los vehículos

Waze Carpool se dirige directamente al núcleo de las congestiones de tráfico, al tratar de reducir el número de conductores en la carretera y convencerlos para que compartan los vehículos. La aplicación ya ha conectado a miles de personas con conductores dispuestos a llevarlos por rutas compartidas, y mantener esta tendencia podría ser la respuesta para un futuro sin problemas de tráfico.

El uso compartido de vehículos vivió su época dorada durante las grandes subidas de la gasolina en las décadas de los 60 y los 70, pero su éxito fue efímero; el porcentaje de personas que comparten vehículos lleva décadas en un solo dígito, según comenta Josh Fried, el responsable de Waze Carpool con sede en San Francisco. Incluso un pequeño repunte en el número de personas que comparten vehículo podría tener una gran repercusión en las carreteras.

«Si conseguimos que entre un 15 y un 20 por ciento de las personas compartan vehículos con regularidad, podríamos acabar con los problemas de tráfico», predice Fried. «Unos porcentajes de dos cifras a diario podrían suponer unas autopistas libres y sin tráfico que permitan circular a la máxima velocidad permitida.»

En comparación con las ideas fantásticas de tecnología punta que salen de Silicon Valley, como hyperloops, vehículos autónomos y automóviles voladores que pueden amerizar, compartir vehículos suena a juegos de niños, pero podría ser un intento más realista para cambiar el transporte a gran escala.

«Todas esas ideas son muy atractivas», comenta Fried, «pero no van a ser realidad de un día para otro en lo que respecta a adaptar las infraestructuras y preparar a la gente para un futuro en el que sean los robots los que nos llevan de un lado a otro. Por esto estamos tratando de aprovechar las infraestructuras y carreteras ya existentes y aumentar nuestra plataforma para que la gente pueda viajar junta.»

Uber, Lyft y otras compañías ofrecen servicios de taxi compartidos, pero Waze Carpool está dirigido a los que van a trabajar en automóvil a diario. Y aunque ya habían surgido y desaparecido otras empresas emergentes dedicadas a compartir vehículos para ir a trabajar, Fried apuesta por la novedad de Waze, que consiste en añadir su tecnología para compartir vehículos a su ya popular programa de navegación, a la vez que aumenta su base de conocimientos generados por los usuarios. Para esto último, Fried organiza reuniones de los grupos cada vez mayores de personas que comparten vehículo en una misma zona para recopilar sus comentarios y aplicarlos directamente al diseño de su producto.

«Se trata de preguntarles qué es lo que necesitan. ¿Qué es lo que les haría cambiar de opinión y su forma habitual de conducir?»

Estas son preguntas que merece la pena plantear cuando se piensa que unas carreteras sin tráfico podrían ahorrar a la gente entre 15 o incluso 30 minutos todos los días, según Fried.

Las ciudades como usuarios activos

La naturaleza cívica de Waze, donde unos conductores básicamente están haciendo un favor a otros, dio pie a otra fase del ataque de la empresa contra los atascos. Tuvo en cuenta el efecto dominó de compartir y cómo podría ayudar a las ciudades a abordar los problemas infraestructurales que son la causa raíz de las congestiones.

Su Programa de Ciudadanos Conectados, se presentó en 2014 y básicamente consiste en convertir a las ciudades, los departamentos de transporte y los primeros participantes en superusuarios. Ciudades de todo el mundo comparten sus datos infraestructurales para ayudar a los usuarios de la aplicación a navegar mejor, mientras que Waze comparte sus datos con las ciudades para ayudarles a tomar unas decisiones de planificación urbana basadas en una mejor información, desde decidir dónde deben arreglarse los baches hasta la construcción de nuevas carreteras.

Con acceso a todos estos datos por parte tanto de las ciudades como de los conductores, Waze se halla en una posición especialmente buena para ser la respuesta a los problemas mundiales de tráfico, y ahora más que nunca ante las dificultades de los fabricantes de vehículos para conservar su relevancia y las guerras por el territorio de los vehículos compartidos. Desde el comienzo de Waze Carpool, algunas ciudades que participan en Ciudadanos Conectados están analizando la posibilidad de subvencionar los programas de compartir vehículos para sus residentes que ya están hartos de las carreteras.

Según Fried: «Han visto los ejemplos de uso y la fuerza que pueden tener estos programas para compartir vehículos».

Fried, que comparte vehículo habitualmente, añade que la cultura local de compartir vehículos no es una revolución pero sí está consolidando un sentimiento de comunidad.

«A la gente le gusta oír la radio junta, especialmente la cadena NPR», explica. «Muchos de nosotros vamos a trabajar a Silicon Valley, así que a menudo hablamos de tecnología. También comparamos los altos precios de los alquileres en la zona, dónde vivimos y cuánto pagamos.»

Con cohetes reutilizables y vehículos eléctricos de gama alta como telón de fondo, el que algunas personas se metan juntas en un vehículo híbrido para su trayecto matutino al trabajo no suena tan glamuroso. Pero los orígenes de Waze, a partir de un anticuado GPS, deberían recordarnos que la innovación no tiene por qué ser ostentosa. Son los granos de arena los que hacen una playa.