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En Baltimore se fomentan unas comunidades deliciosas

por Rebecca Dalzell

Solía ser el escenario exterior en ruinas de la serie The Wire. Ahora es un centro de productos locales y un vehículo para la creación de trabajo. Aquí puede ver el Baltimore Food Hub.

Tiempo de lectura: 04 min.

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Durante 30 años, los habitantes del Este de Baltimore vivieron al lado de un vertedero tóxico. Lleno de neumáticos y escombros, el sitio estaba tan en ruinas que fue utilizado como escenario para la serie de HBO “The Wire”. Sin embargo en 2018 se está convirtiendo en todo un destino: el Baltimore Food Hub, un campus culinario y parque comunitario.

En posesión de la ciudad durante más de 100 años, este lugar quedó abandonado en los años 90. En 2016, American Communities Trust, un grupo de desarrollo con sede en Baltimore, compró la parcela de 1,4 hectáreas con la esperanza de convertirla en un centro para pequeños negocios de comida.

Los nuevos dueños limpiaron la propiedad y eliminaron la toxicidad del suelo, con el fin de lograr un espacio seguro para los visitantes y para la provisión de comida fresca a una zona donde las alternativas de alimentación saludable perdían la batalla contra la comida rápida.

En este momento la construcción en los edificios históricos de ladrillo está en curso. En el plazo de dos años, el Baltimore Food Hub albergará emprendimientos comerciales de comida que promuevan la producción de alimentos locales y regionales, una pequeña granja, parrillas comunitarias y una verdulería. También están trabajando para montar una cervecería y un patio de comidas.

Hoy, el primer arrendatario de dicha comunidad, una iniciativa social conocida como City Seeds, acaba de mudarse al lugar y ya comenzó a dar ejemplo de lo que los demás arrendatarios del Baltimore Food Hub serán capaces de proporcionar a sus vecinos.

Un emprendimiento social

Fundada en 2015, City Seeds es un proyecto de la organización sin fines de lucro y de impacto social Humanim. Emplea a personas con dificultades para conseguir trabajo por motivos como enfermedades mentales, incapacidades o antecedentes penales, y proporciona formación laboral in situ.

Como emprendimiento social culinario, City Seeds consta de cuatro ramas operativas: una empresa de catering; cafés en Kaiser Permanente y en la Fundación Annie E. Casey; entregas de productos al por mayor, incluyendo mostradores de comida para llevar en el café del Walters Art Museum y la cafetería del hospital John Hopkins; y un servicio educativo conocido como School of Food (Academia de cocina).

Parte de lo que hace de esta organización un elemento ideal para un espacio comunitario es su manera de invertir en sus propios empleados. Los aprendices del mercado mayorista, por ejemplo, trabajan durante alrededor de un año como cocineros generales o asistentes en el café y después pasan a otros puestos.

Y en el Baltimore Food Hub, City Seeds ampliará su alcance. Con la apertura de una academia culinaria en febrero, su brillante cocina industrial dictará clases sobre temas como la elaboración de pan, gastronomía molecular y medicina culinaria.

Ubicada previamente en un lugar cercano más pequeño, City Seeds se muda a unas instalaciones de casi 700 metros cuadrados en el Baltimore Food Hub, lo que le permitirá ampliar sus operaciones cotidianas. Podrá preparar 5.000 platos al día, en comparación con los 2.000 actuales, y emplear a más personas para satisfacer la demanda.

Según su directora, Deborah Haust, el objetivo de City Seeds es no solo convertirse en un centro de comidas sabrosas, sino también ofrecer formación comercial para incipientes empresarios –la mayoría de los cuales pertenecen a minorías de bajos recursos– y conectarlos con oportunidades locales.

Abasteciendo la economía de la alimentación

Baltimore tiene una escena culinaria diversa mucho más rica de lo que sugiere su reputación por sus tortas de cangrejo y el condimento Old Bay Seasoning. Esta ciudad es hogar de numerosas cocinas internacionales y chefs comprometidos con el consumo de productos agrícolas de estación. En la ciudad de Maryland, hay una cantidad importante de emprendimientos culinarios e incubadoras en alimentación, como B-More Kitchen y el famoso restaurante de la granja a la mesa Woodberry Kitchen.

Con alquileres asequibles y una gran proximidad a importantes mercados, como Washington, D.C., Baltimore se ha convertido en un lugar propicio para los empresarios del sector alimentario. Incluso el gobierno de la ciudad ha establecido una Coalición de acción por una política alimentaria que reúne a diversas organizaciones para tratar temas como la nutrición, el acceso a los alimentos y los problemas de los negocios minoristas.

“Existe una sensación de comunidad en la escena de la alimentación loca l– dice Haust–. La ayuda es mutua. Hay más colaboración que competencia”.

Resulta quizás intuitivo, entonces, que el Baltimore Food Hub sea el lugar que los organizadores eligen para ayudar a las pequeñas empresas culinarias a crecer y a crear más de 350 puestos de trabajo, una cifra importante en una comunidad donde el desempleo es de alrededor del 20 por ciento, y más de un tercio de las familias vive por debajo de la línea de pobreza.

Sin embargo, para que el proyecto de City Seeds y el resto de los arrendatarios del Baltimore Food Hub tengan éxito, la misión tiene que ser algo más que altruista. La comida tiene que ser deliciosa.

“La misión social hace que nuestro emprendimiento comercial sea mucho más difícil, en términos de los costos de los alimentos y la administración de casos –declara Haust–. Sin embargo, nos aseguramos de que los clientes disfruten al máximo de nuestros productos. Y ahí es donde tenemos que ser competitivos”.

City Seeds incorpora productos de estación en platos como la ensalada caprese y una frittata mediterránea de espinacas, aceitunas y queso feta. Un bol energético está compuesto de col rizada, quinoa, nueces, garbanzos y huevo; un entrante invernal de salmón a la parrilla viene con acompañamiento de risotto de calabaza. Los proveedores locales, que incluyen a los graduados de la Academia de Cocina, suelen proporcionar estos ingredientes.

Como parte de su misión, City Seeds promueve los ingredientes producidos en Baltimore siempre que sea posible; por ejemplo, los jugos de frutas y verduras prensadas Gundalow. Y sí, las tortas de cangrejo de Maryland suelen estar incluidas en el menú, servidas con salsa remoulade criolla.

Punto de encuentro para la comunidad

Quizás el elemento más fascinante del Baltimore Food Hub sea el impacto que produce en la comunidad local, donde los vecinos finalmente tendrán un espacio verde y acceso a comidas frescas.

“Queremos que los vecinos se reúnan aquí y sientan que el lugar les pertenece”, dice China Boak Terrell, CEO de American Communities Trust, empresa que se encargó del desarrollo urbano del lugar con ayuda de los residentes locales.

Para el verano de 2019, el entusiasmo que está comenzando a brotar gracias a City Seeds con suerte se extenderá por todo el campus del Baltimore Food Hub. Terrell imagina que en el futuro los vecinos vendrán a pasear a sus perros, ver películas, elegir lechugas y utilizar las parrillas.

El espacio, que ya no posee la cerca de cadenas alrededor, pertenecerá realmente a su comunidad.


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