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La importancia de la comunidad para la salud y la productividad

por Rebecca Dalzell

Las pruebas son claras: cuando nos tomamos el tiempo de dejar nuestros teléfonos a un lado, conocer gente en la vida real y construir relaciones de confianza, vivimos vidas más intensas, más largas y más productivas.

Tiempo de lectura: 04 min.

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Cualquier persona con un teléfono celular inteligente siente la exigencia diaria de mantener sus conexiones digitales a través de una pantalla minúscula. Y mientras que este impulso puede sentirse normal, es extremadamente distinto del comportamiento de la gente hace apenas algunas décadas.

En los años 60, los estadounidenses pasaban 10 horas por semana viendo la televisión; ahora esa cifra es de más de 19 horas a la semana, según una encuesta realizada en 2017 sobre el uso del tiempo en EE. UU. Esa cifra ni siquiera incluye el tiempo que la gente pasa mirando su teléfono, que es de un promedio de alrededor de cinco horas al día, más del 20 por ciento de lo que pasábamos en 2015.

Es, quizás, debido a todo este tiempo frente a una pantalla que la gente hoy en día dedica solamente 4,5 horas por semana a socializar. Según una encuesta social general de 2016, un tercio de los estadounidenses declaran que nunca socializan con sus vecinos, un récord histórico.

Este aumento en la actividad digital conduce a la población actual experta en tecnología a un punto crucial: ¿cómo podemos conservar el nivel de productividad en nuestro trabajo y seguir conectados a nuestra vida personal mientras fomentamos el tipo de compromiso comunitario cara a cara que puede hacernos más felices y estar más satisfechos?

Hoy en día, la investigación científica demuestra en varias ocasiones que los vínculos personales fuertes y un sentido comunitario no solo predicen una vida más longeva y una mayor capacidad de soportar la tensión; sino que también promueven la satisfacción y la productividad.

Mientras conserva su iPhone, su libro electrónico y su registro digital de actividad física al alcance de la mano, le presentamos cinco razones por las que le puede compensar socializar en la vida real.

Los investigadores de la universidad Brigham Young han descubierto que las personas que cuentan con muchos buenos amigos viven más tiempo que aquellas que carecen de ellos. En un análisis exhaustivo que comparó 148 estudios de más de 300.000 personas, los investigadores descubrieron que los vínculos comunitarios fuertes aumentaban las chances de supervivencia en un 50 por ciento. Según los hallazgos, una vida social activa es incluso mejor para la longevidad que el ejercicio físico.

Aquí está la clave: la calidad y la cantidad de las relaciones es lo que importa. Para vivir más tiempo, es importante cultivar una amplia red de conexiones sociales significativas.

Los fuertes vínculos comunitarios aumentaron las chances de supervivencia en un 50 por ciento.

Las relaciones cercanas constituyen el ingrediente más importante para una vida feliz, según el estudio de Harvard sobre el desarrollo del adulto.

Durante más de 75 años, los investigadores hicieron un seguimiento de 724 hombres –268 graduados de Harvard y 456 residentes en el centro urbano de Boston– desde su juventud a la vejez, observando qué variables predicen el envejecimiento saludable. ¿El veredicto? Más que el dinero, la fama o buenos genes, las relaciones cariñosas predicen felicidad y satisfacción en el transcurso de la vida.

Resulta que el motivo es relativamente intuitivo. Cuando uno tiene una pareja o un amigo cercano en quien confiar, uno se relaja. Se reduce el dolor físico y emocional, lo que hace más fácil afrontar los reveses de la vida.

 

“Durante estos últimos 75 años… le fue mejor a la gente que se inclinó más hacia fomentar relaciones con parientes, amigos y la comunidad en general”.

– Roberto Waldinger, director del estudio de Harvard

Emma Seppälä, directora científica del Centro de educación e investigación de la compasión y el altruismo de la Universidad de Stanford y autora del libro “The Happiness Track”, escribe que las personas que se sienten conectadas con otros son más confiadas y cooperativas.

También tienden a tener una autoestima más elevada y un nivel más profundo de empatía. Lo que es más, padecen menos ansiedad, demuestran niveles inferiores de depresión y son capaces de regular mejor sus emociones. Para consolidar los tipos de vínculos que suscitan estos efectos, Seppälä comparte dos recomendaciones directas:

  • Pedir ayuda. Cuando uno pide ayuda, crea un sentido de pertenencia para ambas partes.
  • Ofrecer ayuda. Fomenta conexiones y un sentido de finalidad.

Mientras que las empresas solían preocuparse de que las charlas informales podían generar pérdidas comerciales, los nuevos estudios realizados indican que, de hecho, un sentido comunitario aumenta la productividad en el espacio laboral.

Para echar una mirada más profunda a la interacción social y la productividad en el lugar de trabajo, Ben Waber, autor de “People Analytics”, estudió la cultura en los centros de llamada del Bank of America. Waber dividió a 25.000 empleados en dos grupos: En uno de ellos los empleados tomaban los descansos al mismo tiempo, y en el otro, por turnos de manera individual.

Después de tres meses, los empleados que descansaban juntos formaron unos grupos sociales cohesivos y se sentían menos estresados. También completaban las llamadas un 23 por ciento más rápidamente, lo que ahorró al banco unos 15 millones de dólares al año.

En 1997, investigadores en psicología de la Universidad Carnegie Mellon infectaron a 276 voluntarios sanos con el virus del resfrío común. El resultado fue que aquellas personas con vínculos sociales más fuertes, especialmente con distintas redes, resultaron menos susceptibles al virus.

Cuanto más roles sociales desempeñaban –padre/madre, amigo/a o colega– menos frecuentes fueron los casos de resfrío contraído.

Mientras que el 68 por ciento de las personas que cumplían entre uno y cinco roles sociales contrajeron el virus, solo el 51 por ciento de aquellas que tenían seis o más roles sociales distintos se vieron afectadas por la misma enfermedad [Fuente].

Desde aquel estudio han pasado veinte años, pero los resultados siguen siendo relevantes. La gente con mayores conexiones tiende a conservar la salud durante épocas de estrés.

El retorno a la comunidad

A medida que la tecnología se vuelve más sofisticada, los dispositivos abarcarán una parte cada vez mayor de nuestras vidas. Sin embargo, en medio de esta correspondencia digital diaria, vendría muy bien mantener presente este mantra: la socialización mejora la salud y la carrera profesional.

Cuando nos tomamos el tiempo de poner los teléfonos a un lado, conocer a gente en la vida real y crear relaciones de confianza, vivimos unas vidas más intensas, más largas y más productivas.